2026 – KLM Norte vs Sur Madrid 10k
De probar cómo va evolucionando mi preparación a lucha contra el calor y el asma

Llevo toda una semana pensando si publicar algo sobre la carrera o no hacerlo. A veces pienso que qué utilidad iba a tener, pero por otra parte me invade la sensación de por qué no; también es una forma de que mi yo de dentro de un tiempo recuerde de dónde viene, por lo que he pasado o qué he aprendido por el camino.
Así que vamos al lío.
Este año 2026 se ha celebrado la edición número 16, con lo que ya es una carrera más que establecida en la capital. Es una carrera rápida donde prácticamente todo el recorrido es cuesta abajo pero… estamos en Madrid, y eso es sinónimo de toboganes y subidas puñeteras que te van a romper las piernas si no te gestionas bien. Para la edición de este año han hecho un trazado más rápido y homologado por la Federación Española de Atletismo, pero no válido para registros profesionales.
La recogida de dorsales, como suele ser habitual en este tipo de carreras (al menos en Madrid, porque no he corrido aún fuera de la capital), se pudo realizar desde el viernes y el sábado antes de la carrera, esta vez en un céntrico hotel de la capital. Al llegar a la sala de entregas, te separan en dos colas siguiendo la tónica de la carrera: una cola para los participantes del grupo Norte (el mío) y otra para los del Sur. En cuestión de minutos ya había recogido el dorsal y dado media vuelta a casa, porque no había mucho más que hacer allí.
Llegó el día de carrera y toca organizarse para ir hasta la salida. El inicio de la misma está muy bien pensado, ya que es a las 8:30 de la mañana, y coincidiendo con la ola de calor que estaba azotando Madrid, es de agradecer. Aunque si por mí fuese la pondría al amanecer, pero a nivel logístico es complejo adelantarla más aún.

La salida es en la calle Mateo Inurria, al lado de Plaza de Castilla, con lo que ir en coche privado no es la mejor opción. Nosotros tuvimos que salir de casa a las 6:30 de la mañana para llegar con tiempo de hacer un calentamiento largo y así intentar mitigar en lo posible el asma que vengo sufriendo desde mediados o finales de abril. Si la carrera se hubiese celebrado antes de las 8:30, habríamos tenido que ir en coche sí o sí; y, como nosotros, seguro que a muchas personas les habría pasado lo mismo. Así que, bien planificada la hora de inicio.
La nota graciosa antes de la carrera fue que nos juntamos unos cuantos corredores/as en una gasolinera cercana para hacer una última visita al WC, y la cola de las mujeres avanzaba más rápido que la de los hombres; claro, el cachondeo estaba servido, y hasta los empleados de la gasolinera se sumaron a las risas.
¡Qué sería de la vida sin estos momentos de risas!
Llegó la hora de la verdad y la carrera va a comenzar. El objetivo inicial por el que me apunté a la carrera era comprobar cómo iba mi preparación después de casi 3 meses con mi nuevo preparador, y gracias al asma, se convirtió en una prueba contra mi estado de salud.
Así que mi planteamiento fue radicalmente opuesto al inicial: tocaba correr por sensaciones y, sobre todo, controlar los síntomas del asma tardase lo que tardase. No quedaba otra más que intentar disfrutar lo posible; ya habrá otras ocasiones donde poder probarse.
Mi primera prueba de fuego era: ¿y en qué cajón me coloco? He de reconocer que a día de hoy soy bastante torpe con las salidas, tengo un maravilloso don de colocarme donde siempre se dan los tapones, y a eso le sumamos lo mal que se me da correr en grupos muy compactos…
Al no haber un control de cajones ni tener que acreditar marcas, me colé en el cajón de <45’, que sabía que sería un ritmo que no debería poder aguantar y que seguramente iría cayendo hacia atrás, pero al menos no sufriría con los tapones ni con los cambios de ritmo. Aún así, me agobiaba estar encerrado entre tanta gente.
Por suerte, esta vez salió bastante bien: la gente de mi alrededor iba rápido y, aunque íbamos un poco apiñados, no tenía una sensación de agobio como en otras ocasiones. Podía correr aprovechando mi zancada sin tener que estar controlando si me iba a tropezar con alguien, y sobre todo, no se produjeron tapones.
Hasta el kilómetro 2-3, el grupo era bastante compacto, pero con los primeros toboganes el grupo se fue abriendo, y eso hizo que la marcha fuese mucho más agradable, sin tener que estar esquivando gente, y yo tampoco molestaba a nadie. El ritmo conseguía mantenerlo muy estable y mantenía el asma a raya incluso durante los repechos.
El haberme centrado estos dos últimos meses en cómo responde el asma ante cualquier esfuerzo me estaba ayudando mucho en ese momento. Conseguí gestionar el ritmo entre el límite del bien y del mal, y eso me animaba mucho. De hecho, iba tan centrado en mis sensaciones que CASI ME PASÉ EL AVITUALLAMIENTO 😱.
Pensaba que iba por el kilómetro 4 o así cuando, de repente, oigo a alguien: ¡AGUA!!!! Uffff, menos mal, porque estaba ya a la altura de la penúltima mesa y me encontraba en medio de la carretera. Por suerte, pude coger una botellita de agua; si no, me habría tocado retroceder. El día no estaba para hacer el tonto y llegar a meta sin hidratarme.
Anécdota incluida, fuimos recorriendo las calles más icónicas de la capital y, si bien iba bastante entero físicamente, echaba mucho de menos que hubiese algo de ambientación. Casi lo único que se oía era el ruido de las zapatillas de los corredores, pero ni risas ni ambiente por los laterales… nada. Esto hizo que se me hicieran un poco largos esos kilómetros desde el avituallamiento hasta que nos acercamos a la Puerta de Alcalá.
Y ahí llegó el último gran repecho de la carrera y, desde luego, mi peor momento: iba bien de piernas, bien en la gestión del asma. Encaré la rotonda de la Puerta de Alcalá bajando el ritmo porque conocía la zona y no quería desfondarme, pero ¡ZAS!, mis pulmones dijeron que hasta aquí habíamos llegado y me dio un ataque fuerte de asma. Quizás debería haber bajado aún más el ritmo, porque no me esperaba un golpe tan fuerte. No me quedó más remedio que aguantar el tipo, bajar el ritmo hasta donde notase que podría gestionar la subida, buscar un poquito de sombra que había y remojarme con el agua pulverizada que estaban echando tres voluntarios.
Joder, la verdad es que lo pasé muy mal en esa subida. Por suerte, nada es eterno, y según encaramos la última bajada, la respiración volvió lentamente al estado de control y pude volver a mis ritmos.
¿Antes me había quejado de la ambientación? Según nos estábamos acercando a la meta, empezaba a haber gente animando, más ruido, más celebración. Justo lo que hace que quieras dar un último empujón y vaciarte más. Allí, a pocos cientos de metros de la meta, estaba mi chica animando ❤️. No sé cómo describirlo, pero sí sé que le debo todo en cuanto a correr; no estaría ahí si no hubiese sido por su insistencia y su apoyo incondicional. Solo tenía ganas en ese momento de terminar la carrera y abrazarla.
VÍDEO
¡Ah, que todavía seguía corriendo! Pero ahora con una sonrisa de oreja a oreja. En la llegada a meta intenté dar lo que mis piernas podían, pero me seguía limitando mucho la respiración.
¡Y meta!!!
Tras ella, un largo pasillo hasta que nos dieron la bolsa de corredor con agua, zumo y alguna cosilla más. Ya junto a mi chica, descansé unos minutos y pusimos rumbo a casa, dando por concluido el día de carrera.
A nivel sensaciones, diría que salí muy contento con los precedentes que traía, pero sí con dudas de si en un futuro la volvería a correr.

La carrera está bien: es rápida, no se hace pesada pese a los toboganes, tiene el punto gracioso de competir entre Norte y Sur, recorres gran cantidad de calles icónicas de la capital, pero las fechas, creo, habría que empezar a replanteárselas.
Llevamos años en los que el calor cada vez se adelanta más y cada vez es más fuerte. Un punto a favor es que empezó la carrera antes de lo habitual, pero ni con esas nos libramos de sufrir muchísimo calor; este año ha coincidido con una ola de calor. El mismo fin de semana de esta carrera, en otros puntos de España, se canceló alguna carrera por las altas temperaturas.
Ahora, a seguir entrenando, que es lo que más me gusta, y mi próxima parada será a mediados de julio, donde mi chica y yo nos pondremos por primera vez un dorsal para una carrera de trail nocturna. Será una prueba nada complicada a nivel técnico, así que genial para nuestro estreno, y a eso hay que sumarle que será nocturna y sin ninguna pretensión de competir, sino de disfrutar.
